“Si no piensas como yo, te bloqueo”

Por Simón Itunberri

twitter_bird_blockCuando alguien bloquea tu cuenta en Twitter, ya no es posible seguirse mutuamente, y no se puede interactuar con esa persona: ni retuitear sus tuits, ni responder a ellos, y ni siquiera ver lo que escribe mientras tengas tu propia cuenta activa.

Llevo un año en Twitter; nunca he bloqueado a nadie y, que yo sepa, sólo dos veces me han bloqueado: la primera persona porque, sin ser seguidores el uno del otro, respondí a un tuit suyo y no le debió de gustar el contenido; en el otro caso nos seguíamos mutuamente y tuvimos un intercambio de tuits bastante extenso hasta que esa persona se mostró muy irritada por mis opiniones y, sin aviso previo, me bloqueó. Por supuesto, yo no le había insultado, ni le había faltado el respeto, ni había hecho alusiones personales a él; simplemente expresé lo que en conciencia creía. Por eso sentí que se me estaba comunicando: “Si no piensas como yo, te bloqueo, y además diré yo la última palabra”.

Sé por otros tuiteros que esta experiencia es muy común. No me sorprende, porque ya sabemos que en Internet la mayoría de las personas actúan con desinhibición y dejan fluir su agresividad sin cortapisas. Es muy frecuente que ante una opinión otros internautas reaccionen directamente con el insulto, la descalificación o la personalización. Y el formato de 140 caracteres favorece la expresión directa, sin matices, y por tanto muchas veces brusca o poco cordial.

Comparto algunas reflexiones y sugerencias al respecto:

1. Twitter es un medio en el que todo lo que uno escribe, salvo en las llamadas cuentas protegidas, está accesible para todos los usuarios y visitantes. Si publicas algo debes asumir que cualquier persona pueda opinar sobre ello.

2. Si tu cuenta de Twitter solo la tienes para compartir cosas con quienes piensen como tú (por ejemplo, ofrecer cierta información a tus seguidores) y alguien interactúa con ideas diferentes, no tienes por qué bloquearlo: simplemente puedes expresarle que no es tu intención entrar en debates.

3. Podría entender que se bloquee a alguien cuando persistentemente insulta o actúa como un trol. Pero creo que bloquear a alguien porque no se esté de acuerdo con sus ideas implica tener alguno de estos rasgos o una combinación de ellos: cobardía, intolerancia, miedo, falta de autocontrol, frustración

4. A veces se transmite, explícita o implícitamente, un auténtico espíritu totalitario: “No tienes derecho a expresar lo que crees; ni siquiera a pensar así”.

5. Si alguien opina de forma distinta a ti, o incluso si opina sobre tus ideas, mantén siempre el debate en torno al asunto; evita que se convierta en una discusión sobre lo que tú eres o sobre lo que el otro es. Las etiquetas solo dificultan la comunicación.

6. Evita juzgar las intenciones del interlocutor, incluso cuando se exprese con rudeza. Intentemos volver siempre al tema, que es lo que nos permitirá crecer.

7. Jamás insultes, aunque te insulten a ti. El insulto degrada al emisor, no al destinatario. Tampoco entiendas como insulto cualquier alusión a tus ideas.

8. Son más importantes las relaciones que las ideas. Detrás de cada perfil en una red social hay una persona. Puedes opinar sobre sus ideas, pero no la descalifiques a ella. Es más importante llevarse bien con los contactos que “ganar”.

9. Comienza todo debate asumiendo que es posible que te muestren evidencias que te pueden hacer cambiar de opinión, o matizar la que tenías.

10. Si compruebas que las redes sociales te suscitan emociones negativas (ira, rabia, frustración, odio…) seguramente te quedan solo dos opciones: o salir de ellas, o replantearte tu interacción en las mismas.

11. A veces se observa una tremenda contradicción en algunos tuiteros que supuestamente defienden el respeto, la tolerancia y la convivencia, pero en su interacción con los demás demuestran las actitudes opuestas. Si un político o un “opinador” dice promover una sociedad mejor pero luego bloquea a quienes le lleven la contraria, ¿qué credibilidad puede tener?

12. Se supone que nuestro sistema sociopolítico ha avanzado hacia un modelo más liberal y participativo que en tiempos anteriores. Y es cierto que se han ido visibilizando más formas de pensar y de vivir que en otras épocas. Pero, como expliqué en el artículo No nos ofendamos tanto y debatamos razonadamente, “muchos quieren imponer a toda la sociedad una línea de pensamiento políticamente correcto”, y como comprueban que hay sectores que no se ajustan a ello pretenden lograr la uniformidad mediante la multiplicación de las prohibiciones y la judicialización de los conflictos, con la excusa de que se ha incurrido en “ofensas” o en un “discurso de odio”. Ante eso, hay que defender la sagrada libertad de conciencia y de expresión, aplicable también a lo que nos desagrada.

13. Si quieres una sociedad mejor, demuéstralo con un talante mejor en tus intervenciones públicas.

14. Una vez más conviene recordar la famosa frase atribuida a Voltaire: «Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo».

@SItunberri / situnberri@gmail.com
Disponible también en Religión Digital.

Fuente de la imagen: slashgear.com
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1 comentario en ““Si no piensas como yo, te bloqueo””

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